Clavelina
Clavelina
Por Roy Dávatoc
Clavelina,
trémula fuente gravitando, andas de puntillas sobre el mar negro de mi pecho Tu aliento una nube de plomo crece al centro de la cabeza en telarañas duras y crispadas Me dejas sin zapatos, sin camisa, con las manos abiertas y soledad rojo bermellón, azul fondeado en un vaso Clavelina, cuando yo andaba sin sentido, en las calles, en los kioscos, eras escollos en esa marea que me freía el cerebro: luz y vuelo pulsando las formas frente a los ojos
Clavelina ven,
ve,
haz tus manos cuencos,
trampas donde detener esta carrera
de pies de arena que es la vida
Y el destino… –el destino inmóvil
que siento como un golpe seco
de una cabeza contra una ventana que no sede–,
son las manos ansiosas cavando pozos,
atrapadas en nudos de árbol,
la sangre,
la luz del sol sobre los ojos cerrados.
Alexander Tongombol. “Visor seguro” Autorretrato
Óleo sobre cartón
57 x 72cm